sonria, mañana puede ser peor

miércoles, 11 de agosto de 2010

En el gimnasio

Hace unos días, en mi cumpleaños, mi mujer me regalo un cupón válido por una semana de entrenamiento personal en un buen gimnasio. Independientemente de que yo esté en excelente forma, pensé que era una buena idea.

Llamé al Gym e hice mi reserva con una personal-trainner llamada VANESSA, quien se autodescribió como una instructora de Aerobic de 26 años, modelo de trajes de baño y ropa deportiva.....
El gym me recomendó que llevara un diario para ir documentando mi progreso.

Lunes:
Empecé mi día a las 6:00 A.M. Bastante difícil levantarse,
pero todo cambió cuando llegue al gimnasio y vi a VANESSA
esperándome. Parecía una diosa griega; rubia, ojos azules y una

gran sonrisa, con unos labios carnosos y espectaculares.
VANESSA me hizo un tour, me mostró los aparatos y me tomo el
pulso después de 5 minutos en la bicicleta fija.
Se alarmo de que mi pulso estuviera tan acelerado pero yo lo
atribuí a ella, vestida con su malla de lycra metida entre sus

nalgas, que estaban muy cerca de mi...
Disfruté bastante viéndola dar su clase de Aerobic, después de
terminar mi inspirador día de ejercicio.
VANESSA me estaba motivando cuando hacia yo mis flexiones, a
pesar de que ya me dolía la barriga de tanto meterla para adentro

cada vez que la chica pasaba junto a mi...

Martes:
Me tome dos jarras de café, pero finalmente logre salir
de mi casa.
VANESSA hizo que me recostara boca arriba, me puso a levantar

una pesada barra de metal y después se atrevió a ponerle ¡¡¡pesas!!!.
Mis piernas estaban un poco debilitadas por la cinta pero logre
completar ¡UN KILOMETRO COMPLETOOO!! La aprobadora

sonrisa de VANESSA y el guiño cómplice que me realizo hizo que

todo valiera la pena... ¡Me sentía fantástico!...era una nueva vida para mi.

Miércoles:
La única forma como conseguí lavarme los dientes, fue
poniendo el cepillo sobre el lavabo y moviendo la cabeza a ambos
lados encima de el.
Creo que tengo una hernia en los pectorales.
Conducir no fue tan fácil; solo al frenar y dar vueltas al
volante me dolía hasta el pelo, estacione encima de una moto...
VANESSA se estaba impacientando conmigo por considerar que mis
gritos molestaban a los demás socios del club.
Su voz resulta un poco aguda a esas horas de la mañana y cuando

grita se vuelve nasal y es muy molesta. Me duelen mis partes
cuando me subo a la cinta, así que VANESSA me subió al step.

¿Para que mierda alguien invento una máquina para hacer algo

que se ha vuelto obsoleto con los ascensores?.
VANESSA me dijo que me ayudaría a ponerme en forma y a disfrutar
la vida...; otra de sus tantas gilipolleces...y promesas.

Jueves:
VANESSA me estaba esperando con sus dientes de vampiro y
con su sonrisita estilo Jack Nicholson en Batman.
No pude evitar llegar media hora tarde: fue el tiempo que me
llevó ponerme los zapatos.
La zorra me puso a trabajar con las argollas pero, cuando se
distrajo, salí corriendo a esconderme en el baño. Mandó a otro
entrenador a buscarme y como castigo, me puso a trabajar en

la máquina de remar y .. Me hundí.

Viernes:
Odio a la hija de puta de VANESSA más que a cualquier
otro ser humano que haya odiado en la historia del mundo.
Estúpida, anoréxica, anémica, zorra y desgraciada sin cerebro.

Si hubiese una parte de mi cuerpo que pudiese mover sin un

dolor desesperante, la rompería todos los huesos.
VANESSA quiso que trabajara en mis tríceps, ¡YO NO TENGO
TRICEPS!!!... Y si no quiere que joda el suelo, que no me pase
las putas barras o cualquier otra cosa que pese más que un
sándwich...
La bicicleta fija me hizo desmayar y desperté en la cama de una
nutricionista, una flaca hija de puta que me dio una cátedra de
alimentación sana, ¡claro! La muy subnormal no tiene la mas puta
idea de lo que es morirse realmente de hambre.

¿Por qué no me pudo tocar alguien más tranquilo, como un maestro
de costura o un estilista?

Sábado:
La anormal de VANESSA me dejó un mensaje en mi contestador
con su vocecita de retrasada preguntándome por qué no fui hoy.
Solo con oirla me dieron ganas de joder a patadas al
contestador, pero no tenía la fuerza suficiente ni para
levantarlo, incluso ni para levantar el mando de la tele, así que me
pasé 11 horas seguidas viendo el maldito Nacional Geographic...

putos pajaritos follando y saltando de rama en rama.

Domingo:
Pedí al chofer de la camioneta de la iglesia que me
viniera a recoger para ir a misa y agradecerle a Dios que esta

semana haya terminado.
También recé porque el año que viene, mi mujer me regale algo un
poco más divertido, como una endodoncia, un cateterismo, o un

análisis de próstata.

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