sonria, mañana puede ser peor

viernes, 27 de agosto de 2010

Jesucristo

Se encuentran un inglés, un alemán y un español en una cafetería y toman
unas copas juntos. De repente el inglés le dice a los otros:
- Oye, ese de ahí de enfrente es igualito a Jesucristo.
- Bah, que va a ser Jesucristo.
- Que sí, que sí. Pero si es igualito. La barba, la túnica... Ese de ahí
es Jesucristo, seguro!

Se levanta el inglés, se dirige hacia el hombre de la mesa y tanto le
insiste que ya el hombre le susurra al inglés:
- Mira, efectivamente soy Jesucristo, pero por favor habla bajito y no se
lo digas a nadie porque me vas a formar un escándalo impresionante en la
cafetería. Como los demás se enteren verás...

El inglés loco de alegría le dice:
- Tengo una lesión en la rodilla que me hice de pequeño haciendo deporte.
Por favor, cúrame.

Jesucristo le
pone la mano sobre la rodilla y le cura.

Y el inglés se va a su mesa y, claro, se lo cuenta todo al alemán y al
español. Se levanta el alemán y va corriendo hasta la mesa de Jesucristo y
le dice:
- Oye, que me ha dicho mi amigo que tú eres Jesucristo. Tengo un ojo de
cristal, por favor cúrame.

Jesucristo le pone la mano en el ojo y se lo cura. Entonces el alemán se
va su mesa y se lo cuenta a sus amigos.

Jesucristo empieza a pensar que en breves instantes aparecerá por allí el
español queriendo, como todos, que le haga algún milagro, pero el tiempo
pasa y el español no va.

Y entonces Jesucristo, ya mosqueado y picado por la curiosidad, se levanta
y se va hacia la mesa donde están los tres
y poniéndole una mano en el hombro al español le pregunta:
- Oye, ¿tú por qué no...?

Y el español salta de la silla y
apartándose violentamente le dice:
- ¡¡¡¡EH, EH, EEEHHHH!!!! ¡¡¡¡SIN TOCAR QUE ESTOY DE BAJA!!!!

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