sonria, mañana puede ser peor

miércoles, 11 de agosto de 2010

Sentir VS Pensar

Una de las dicotomías que más problema nos ha traído a los que intentamos desentrañar los misterios de la naturaleza a través de la filosofía es la que divide el sentir del pensar. Al parecer la manera en que pensamos, recordamos y razonamos difiere de la manera en que sentimos. Esto es que cuando veo una montaña, pruebo un sabor, o acaricio a una mujer es diferente de cuando recuerdo o pienso estos mismos sucesos, es decir, el recuerdo o pensar es menos vívido, menos intenso y placentero que cuando este hecho ocurrió y fue registrado por los sensores.

Digo que esta determinación o separación entre el sentir y el pensar ha traído problemas a los que intentamos buscar el origen primero de todas las cosas, o que al menos tendemos a ello, porque se presenta un grave problema y es que de esta dicotomía se derivan más. La más clásica es esa del Interior y Exterior donde la mente se encarga del interior y los sensores de registrar las “Cosas” del exterior, esto tiene derivaciones más o menos radicales entre las que puedo mencionar “La materia” y “Las ideas”, “Lo espiritual” y “Lo material”, “Las Ideas generadas por uno” y “Las ideas impresas por el sumo creador”, en fin, ha causado un grave obstáculo a la unidad e integración a la que aspira toda construcción de un sistema. Encárguese este del origen primero del pensar o de la construcción misma del universo.

Tampoco digo que resolviendo este problema, que no es de menospreciar, se resuelvan todos los problemas de la filosofía sistémica, es más, mejor aún que no se resuelvan todos. Creo que este juego de la filosofía es una tendencia a resolver los problemas sin jamás llegarlo a hacer, o bien el resolverlos parcialmente. Siempre con el fin de que se pueda seguir jugando.

Pero sí digo que resolviendo la frontera de los integrantes de esta dicotomía (Pensar Sentir) se avanza un poquito más en todos los sentidos, no ya en el puramente filosófico, sino también en el de las ciencias aplicadas.

Sin embargo, puede llegar a pensarse por lo leído que lo he resuelto, para nada, pero creo que encontré el resquicio por donde colarnos a resolverlo.

El resquicio.

Mi aporte a la solución de esto parte de un hecho concreto que me ha ocurrido muchas veces pero solo el otro día fui capaz de concientizar. La respuesta está en los sueños.

Cuando soñamos y en él vemos algo, probamos algún sabor o tocamos algo se siente igual de real que cuando lo hacemos despiertos y en el momento que lo hacemos si el sueño nos permite recordar la “Realidad” esta parece puramente “un recuerdo”, es decir, desde el sueño lo que era antes la realidad no es ya vívida, sino que solo queda como un recuerdo. Sin embargo, cuando estamos soñando, al menos creo yo, no estamos de verdad haciendo en la “realidad” lo que estamos haciendo en el sueño, sino más bien inmersos en algún proceso de pensamiento, luego cuando despiertos recordamos el sueño ya deja de ser vívido, sensorial.

Podemos ver entonces que despiertos si recordamos como solemos hacerlo, el recuerdo no es vívido ni estimula los sensores como lo hacen las demás cosas que hacemos despiertos, si por el contrario soñamos y tenemos la oportunidad de tocar algo, por ejemplo, y recordar la “realidad” entonces resulta que lo que hacemos en el sueño es lo que estimula los sensores y el que pasa a no ser vívido ni estimular los sensores es el recuerdo que tenemos de cuando estábamos despiertos.

Parece ser entonces que más allá de si pensar es diferente de sentir, sí hay una forma de concebir todo eso de igual manera y es cuando la mente, sea lo que esta sea, cree realmente que estamos haciendo lo que estemos haciendo.

Yo creo que con esto, al menos, ponemos en una fuerte duda la dicotomía (Pensar Sentir). Además vemos que, según parece, se trata de cómo la mente se ve inmersa en un proceso de pensamiento que es el que permite hacer las cosas vívidas y estimular los sensores, o esa cosa que llamamos sentir. A mi parece que la clave está en el creer de la mente en lo que está haciendo.

Sin embargo, hasta ahora lo único que podemos sacar de aquí a ciencia cierta es que esa división entre pensar y sentir dado que difieren en cuanto a estimulación no es debido a lo tradicionalmente dicho como materia e ideas y similares, sino a un tipo de proceso de pensamiento diferente.

Objetivo.

La manera única, según yo lo veo, de demostrar esto es logrando que el recuerdo sea tan vívido y estimule los sensores, o eso que llamamos sentir, como lo hace el hecho mismo. Creo que logrando encontrar el proceso mediante el cual la mente logra hacerlo en uno y otro caso (Dormido Despierto) es la demostración definitiva de que no hay diferencia entre pensar y sentir, sino únicamente maneras diferentes del proceso mismo de pensamiento.

----luis miguel del bahía.----

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