sonria, mañana puede ser peor

domingo, 3 de octubre de 2010

El naufrago y la maciza

Un naufrago lleva ya tres meses en una isla desierta, y un día, estando tirado al sol en la playa, viene una ola gigantesca que arroja sobre la arena a una tía imponente vestida con un ajustadísimo traje de neopreno con cremallera delantera.

La maciza se acerca al tipo y le dice:
- Estoy aquí para satisfacer tus deseos. Pídeme lo que quieras.
A lo que el naufrago le responde:
- Pues hombre... después de tres meses aquí, sólo, desesperado, lo que me apetece de verdad es tomarme un buen café bien cargado...

Dicho y hecho. La tía chasca los dedos, y ¡zas!, aparece en la mano del tío una taza de café; se lo toma, y la tía insiste, utilizando un tono cada vez más sugerente:

- Y ahora, ¿qué más deseas?
Y él, pensativo:
- Pues... después del café, lo que me gustaría de verdad es fumarme un buen puro.

Y ella de nuevo ¡zas! y aparece un Cohíba monumental. El menda se lo fuma, y cuando termina, ella ya se insinúa descaradamente, y acercándose a él comienza a desabrocharse de manera sensual la cremallera del traje de neopreno.

- Y ahora, cariño...
Y entonces él le dice:
- ¡No jodas que ahí dentro traes el Marca!

3 comentarios:

  1. Es que no se dan cuenta que los hombres tenemos otras prioridades

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  2. Muy bueno , pero poco aprovechado.

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