sonria, mañana puede ser peor

sábado, 30 de octubre de 2010

"Espere, por favor ..."

Como otros muchos españoles soy abonado a dos compañías telefónicas, una por obligación y otra por conveniencia. En el pasado mes de agosto mi compañía X me pasa el recibo mensual. A los pocos días, me pasa un nuevo recibo de 11,69 euros. No se me ocurre otra cosa mejor que llamar a la citada compañía X para preguntar a qué se debe tal recibo. Ahí empieza mi calvario. Musiquita correspondiente y :

"Si es cliente, pulse 1, si no lo es, pulse 2. Si es empresa, pulse 1, si es particular, pulse 2. Si quiere en gallego, pulse 1, en castellano, pulse 2. Si quiere información, pulse 1, si es consulta de abonado, pulse 2. Espere, por favor ... Nuestros operadores están ocupados, espere, por favor ..."

Más musiquita y así hasta 22 minutos. Cuelgo y vuelvo a marcar.
Y pulso 2, porque no soy cliente y pulso 1 porque soy una empresa. Y ¡ Sorpresa!, al momento me cogen el teléfono. Después de jurar en arameo, me explican lo del recibo. Pero uno, que ya estaba muy enfadado, da orden a su banco de devolver el recibo para esperar su reclamación. Han tenido que pasar dos meses para que se pusieran en contacto conmigo. Días pasados recibo una llamada a mi móvil:

"Buenos días, le hablo de la compañía X ..."

Uno, que ya llevaba tiempo esperando la llamada, contesta:

"Si quiere que le hable gallego, pulse 1, si castellano, pulse 2, y a continuación, si usted es rubia, pulse 1, si es morena, pulse 2".

La señorita:

"¡ Oiga, por favor!".

Contestación:

"Si lleva falda, pulse 1; si lleva pantalón, pulse 2."

Ella:

"Oiga, por favor, ¿me deja hablar?"

Continúo:

"Si es tema de mi empresa, pulse 1, si es particular, pulse 2. Si en su ciudad llueve, pulse 1; si hace sol, pulse 2".

La señorita:

"Por favor, ¿me deja que le explique?"

Y yo:

"Espere, por favor"

y como estaba en la calle y no podía ponerle musiquita, tuve que tararearle la Rianxeira y a continuación

"Espere, por favor ..."

Lógicamente, no aguantó los 22 minutos y sigo esperando otra llamada. Desde luego no pienso pagar los 11,96 euros, hasta que les agote los 22 minutos que a mí me hicieron esperar, porque mi tiempo es tan valioso como el del señor X.

(20/10/04, La Voz de Galicia, Juan L. Otero Besada, Illa de Arousa)

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