sonria, mañana puede ser peor

viernes, 16 de julio de 2010

Cicatrices del alma


Todos estos años pensando que quizás no he tenido suerte, pero que tal vez existiera alguien que realmente valiera la pena, pero hoy me he dado cuenta que maldita la gracia y las ganas de volver a intentarlo.
¡Como cambia la gente a medida que la vas conociendo!.
Eso me hace recordar y volver al pasado.
Un pasado doloroso, lleno de golpes, pero eso sí, de cara a la galería el marido perfecto. Solo yo sabía cuando cerraba la puerta tras de sí, lo que aquel hombre era capaz de hacerme.
Cuantos días de lágrimas, cuantos moratones, cuantas vejaciones, cuanta desesperación por escapar del que sabía sería mi asesino.
Pero lo peor de todo no fueron los golpes, porque los golpes te duelen y se pasan, las heridas de dentro son las que a pesar de curarlas el tiempo, dejan unas cicatrices que jamás se van. Y esas cicatrices son las que te ponen en alerta cada vez que tus sentimientos por alguien van más allá de la amistad.
Las mujeres que hayan pasado por eso entenderán lo que digo. Es tan difícil encontrar una pareja que entienda lo que has vivido y padecido, que entienda que tu sensibilidad se ha multiplicado por mil y que no es fácil que no te sientas mal ante una pequeña agresión verbal sin importancia. Es como volver a revivir todo de nuevo. Como si se despertara la parte dañada, y el dolor volviera a asomar.
Asi que creo que lo mejor será vivir en paz conmigo misma para que la bestia vuelva a dormirse y no tratar de despertarla más.
A veces pienso que sería incapaz de volver a convivir con alguien. Porque, ¿quien me asegura que al igual que con el otro, que le llevó exactamente 19 días despues de la boda el darme la primera paliza, no podría pasarme de nuevo?. Nadie me lo puede asegurar. Y no se además si tendría las fuerzas y valor que he tenido en el pasado para liberarme de semejante tortura.
Así que visto lo visto y sentido en mis propias carnes tanto dolor, lo único que espero es no caer nunca más en ese maldito agujero.

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