sonria, mañana puede ser peor

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Una lluvia torrencial

 Hoy me levanté temprano, me vestí lentamente, agarré mi casco mis guantes, me fui silenciosamente al garaje, arranqué la moto y procedí a sacarla del garaje.

      Al salir me encontré una lluvia torrencial, toda la calle inundada y un ventarrón helado que soplaba al menos a unos 100 km/h.

     Volví a meter la moto en el garaje, puse la radio y me enteré de que el mal tiempo iba a durar todo el día.


   
 Entré de nuevo en mi casa, me desvestí silenciosamente y me deslicé dentro de la cama.
Despacito me acurruqué contra la espalda de mi mujer, y le susurré al oído: '¡El tiempo afuera está horrible!'


     Ella acariciándome, me contestó medio dormida:
"Ya lo sé. ¿Te puedes creer que el gilipollas de mi marido se ha ido en moto?
"

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